martes, 31 de mayo de 2011

Ajoblanco

Receta Belalcazareña:

Ingredientes:
  • 3 dientes de ajo

  • Sal

  • 1 huevo de gallina

  • Miga de pan duro o pan rallado

  • Pan duro

  • Vinagre

  • Aceite de oliva virgen

  • 3 tomates maduros


  • Procedimiento:


    Primero hay que crear la masilla, para ello necesitamos una gazpachera; una especie de mortero grande (un bol grande y un almirez). Se machacan los ajos pelados con 2 cucharas soperas de sal, una vez machacado se añade el huevo y se mezcla.
    Es el momento de desmigar el pan duro o echar pan rallado hasta que espese ligeramente, remover.
    Ahora toca echarle dos cucharadas soperas de vinagre y otra de agua y procedemos a echar un poco de aceite, remover.
    El procedimiento es ir echando aceite muy lentamente en la parte lateral del bol e ir removiendo con el almirez para que se vaya ligando.
    Cuando hayamos ligado medio vaso de aceite (o más según gusto y fuerzas) se suele hacer la prueba del gazpacho que no es otra cosa que darle la vuelta al bol y comprobar que la masilla no se cae, hay quien levanta todo el sistema con el almirez incrustado en la masilla.
    Luego picamos los tomates (preferiblemente escaldados y sin piel) y machacamos con el almirez.
    Ya tenemos la masilla del gazpacho base también de otras recetas.
    Vamos echando 1/2 litro de agua hasta que vaya cogiendo un color sepia o blanco y aliñamos con sal y vinagre al gusto.
    Al servir se acompaña con el pan duro cortado en dados para echarlos en el momento de degustar.

    Gastronomía

    COMIDA TÍPICA:





  • Ajoblanco













  • Migas













  • Resó













  • Flores de almendra, Eses y Repelados (Monjas de Sta Clara)













  • Borrachuelos













  • Fideos en dulce de miel













  • FIdeuá













  • Gazpacho andaluz













  • Torrijas













  • Papas
  • Iglesia Santiago el Mayor

    Instituida en 1272, parece que en principio tuvo un templo bastante reducido, lo que obligaría a que de construyese una nueva iglesia, cuya obra se ha relacionado con Hernán Ruiz II, aunque su dilatada realización supone, lógicamente, la intervención de otros maestros y, de hecho se da el nombre de Juan de Ochoa para alguna construcción tardía del edificio.
    Se inició en 1559 y treinta años después se hallaba a medio construir, lo que explica que no se pusiera fin a su construcción hasta el siglo XVII, correspondiendo a esta última fase la parte de los pies: la fachada, torre y portada. Dada la cronología, no se eligió el estilo medieval que se mantuvo vigente hasta el siglo XVI. Con un espíritu mas tridentino, se prefirió para el templo una disposición que permitiera una mayor unidad espacial y, consecuentemente, mejor visión y audición, concibiéndose como una gran nave con capillas laterales alojadas entre los contrafuertes.
    Su amplio interior de cantería ha perdido mucho al desaparecer la primitiva bóveda y la cabecera en forma de exedra semicircular. No obstante, siguen hermoseando en dicho interior las bellas portadas del Seisciento que se consevan en las entradas de algunas capillas.
    El exterior resulta muy espectacular, con el largo buque de galería jalonado lateralmente por una apretada sucesión de contrafuertes, como si fuera un templo gótico catalán.
    A los pies, su desnuda fachada se remata en un gallardo cuerpo de campanas muy clasicista. Se estructura mediante el conocido esquema de la Serliana, es decir, un vano de medio punto se acompaña de otros adintelados, todo ello articulado por pilastras toscanas. su dependencia respecto del campanario de la torre de la catedral de Córdoba y, sobre todo, al de la iglesia de San Juan Bautista de Hinojosa del Duque, no puede pasar desapercibida y justifica el que se haya pensado en Juan de Ochoa como el autor del proyecto. La torre está inconclusa, dado que el proyecto contemplaba un piso más de altura.
    Bajo la torre se abre un profundo nicho que cobija la portada. Ésta, de noble composición, se distingue por su pareja de columnas jónicos, las cuales soportan un frontón curvo roto con pequeñas volutas. Todo esto hace de la iglesia una importante muestra de la arquitectura cordobesa entre los siglos XVI y XVIII.
    Entre los singulares privilegios de que goza esta iglesia, merece mención especial, por ser el único en la Cristiandad, el jubileo concedido por Pío IV el 15 de mayo de 1564 a petición del belalcazareño Fray Miguel de Medina, durante su magnífica actuación en Roma. En virtud de este privilegio se alcanzan las mismas indulgencias y gracias espirituales que durante el Año Santo se obtienen visitando la Ciudad Eterna, con la particularidad en favor de Belalcázar de poder alcanzarse dicho beneficio durante dos días de cada año: la Asunción de Nuestra Señora y la Dedicación de San Miguel.
    A la parroquia hay que unir dos conventos franciscanos de finales del s. XV, ambos fundados por los condes de Belalcázar.

      

    Convento de San Francisco de los Mártires

    Fue fundado en 1486 por bula de Inocencio VIII para que en él habitaran los frailes desplazados de Santa Clara.
    De él sólo subsiste la iglesia, hoy abandonada, de nave única y grandiosa, con cuatro arcos apuntados. Dichos arcos arrancan del propio suelo, y están construidos con piedra de granito. Su bóveda es de medio cañón y la pequeña cabecera es rectangular.
    La fachada principal de la iglesia, que mira al pueblo, presenta dos órdenes, el inferior de medias columnas, y el superior con pilastras, rematado por un escudo que combina con las armas de los Sotomayor y Enríquez.
    Dentro de la iglesia, en la parte del evangelio, se encuentra una lujosa capilla del siglo XVI, que sobresale del conjunto ruinoso, dado que se conserva relativamente bien. Presenta portada plateresca y una cúpula bastante plana decorada en círculos, atribuida a Hernán Ruiz el Viejo.
    Es del siglo XV y constituye un testimonio claro de las obras que, con posterioridad a la fundación, se practicaron en el templo, aunque todavía pueden verse rasgos góticos que avalan la antigüedad del edificio.En este edificio ya no se puede entrar, porque se esta callendo.

     

    lunes, 30 de mayo de 2011

    Puente Romano

    Conocido en la población con el nombre de Puente Romano de San Pedro, en el camino de la Mesta, parece, por su aspecto actual que fue obra del Renacimiento. Sobre él pasaba una calzada romana de carácter secundario que enlazaba el Balneario romano de Santa María de la Selva.
      

    Convento de Santa Clara

    Fundado en 1476 por Doña Elvira de Zúñiga como monasterio de varones, se convirtió, tras su muerte en 1483, en cenobio femenino.
    Representa uno de los principales conjuntos conventuales de la provincia de Córdoba y, por fortuna, ha llegado hasta el presente sin grandes transformaciones, conservando sus viejas edificaciones del gótico Reyes Católicos. El convento, muy extenso, está constituido por numerosos patios y dependencias que dan lugar a una compleja organización.
    Arropada por estas construcciones se encuentra la iglesia, de nave única con bóvedas de crucería y una estrella para el presbiterio donde figuran, aunque mutiladas, las estatuas de piedra de Cristo, la Magdalena y Santa Clara, obras notables de la cultura hispano flamenca en Córdoba. Todo el conjunto de la portada queda enmarcado por el arco conopial, tan típico de este gótico tardío.
    Dependencia no menos importante que la iglesia es el claustro, que luce dos pisos de galerías abiertas, el primero con arcos carpaneles y el segundo adintelado sobre zapatas y con bellos pretiles de primorosas labores góticas. Estas galerías del claustro aún se cubren con artesonados planos, vistosos por sus lacerías y decoración pintada. Otros interesantes artesonados poseen el refectorio y la escalera.(vid. sobre este edificio MOLINERO MERCHÁN, Juan Andrés, El convento de Santa Clara de la Columna de Belalcázar, Córdoba, 2007).
    En el patio de este convento es representado cada cuatro años el teatro "El Halcón y la Columna",en el mes de agosto.

    Archivo:BelalcazarCoventoSantaClara.jpg

    jueves, 26 de mayo de 2011

    Castillo de los Sotomayor Zúñiga y Madroñiz

    Como principal arquitectura civil situamos el castillo que, ubicado en un característico paraje serrano al norte de la población, siendo uno de los más importantes de la provincia de Córdoba, perteneciente a los condes de Belalcázar, donde tuvieron su residencia, al tiempo que da testimonio, junto con el convento de los franciscanos de la población, del gran papel que estos señores desempeñaron como mecenas de la arquitectura y promotores del gótico tardío.
    Parece que en el mismo lugar ya hubo una fortaleza romana, continuada luego en época musulmana, de la que todavía subsiste un importante testimonio en la cerca exterior, que se mantuvo como primera línea de muralla con torres albarranas sobre el arroyo Caganchas.
    Dentro de este recinto, y en lo más elevado del montículo, se construye el Bello Alcázar que da nombre a la villa, cuya obra corresponde a la segunda mitad del siglo XV. Ésta se llevó a cabo una vez don Gutierre de Sotomayor, maestre de Alcántara, tomó posesión de la fortaleza en 1445, tras serle donada por el rey Juan II.
    El castillo, de excelente cantería de granito, ofrece una disposición cuadrangular, con altos y robustos muros que aparecen jalonados por ocho torres prismáticas, en correspondencia con el centro cada uno de los flancos y las esquinas. Tanto los lienzos de muralla como las torres, se enriquecen en su coronamiento con una apretada línea de modillones que, obviamente, embellecen la imagen del conjunto.
    Sin embargo, el sorprendente efecto que produce la fortaleza obedece particularmente a la torre del homenaje, emplazada en el muro oriental con una altura de 47 metros, es la más grandiosa de todas. En sus dos primeros tercios ofrece una disposición cilíndrica el redondearse las esquinas, compensándose esa diferencia a través de unos elementos escalonados de figura piramidal. Se ha relacionado este recurso con el también empleado en la del Clavero de Salamanca, obra de la época construida por el otro Sotomayor. Pero el rasgo definitivo de este cuerpo alto son las garitas cilíndricas que, alternativamente, largas y cortas, se adosan a los costados y a las esquinas. Sus superficies se aprovechan para unos gigantescos escudos de los Sotomayor con bandas traqueadas. Ello contribuye sobremanera al ornato de la torre, lo mismo que las repisas de los garitones, características del gótico flamígero.
    Adosado a la fortaleza, bordeando el ángulo desde la torre del homenaje, se levantó un palacio renacentista entre 1531 y 1544, al parecer obra de Hernán Ruiz I. Actualmente se encuentra arruinado, pero aún pueden verse las galas platerescas que embellecen los marcos de sus ventanas, muy parecidas a las que hay en la sacristía de San Juan Bautista de Hinojosa del Duque.
    Hace unos años este castillo fue comprado por la Junta de Andalucía, que es la que quiere reformar para que se pueda visitar el castillo,ahora no se puede visitar el castillo por dentro porque esta cerrado,solo se puede ver por los alrededores ya que puedes subir.El castillo está junto al pilar.